ACTIVIDADES ALUMNOS

pluma papel

Estos son algunos de los trabajos que los alumnos llevan a cabo en las aulas como ejemplo de su creatividad y buen hacer…

ALGO PASA EN LOS CUENTOS

Érase una vez un niño llamado Carlos.
A Carlos le encantaba leer y como cada tarde, siempre leía un cuento; pero aquella tarde era rara, pues según iba leyendo, algo de su habitación cambiaba; los armarios se transformaban en árboles, las estanterías en rocas, e incluso los juguetes se transformaban en animales.

No sabía qué pasaba pero lo que estaba claro era que algo pasaba en los cuentos.

De repente su habitación cambió y se transformó en un bosque, el cual era exactamente igual al que describían en el libro. Lo malo era que el cuento trataba de un ser maligno que andaba por los bosques. Entonces Carlos empezó a andar por el oscuro bosque. Estaba temblando de miedo; más tarde escuchó un ruido a su espalda. A punto de darse la vuelta, Carlos recordó que en el libro leyó “nunca mires atrás” y eso trató de hacer, pero empezó a oír un ruido acercándose por la espalda y Carlos empezó a correr lo más rápido que podía, siempre sin mirar atrás.

Se escondió en una especie de cueva. Allí quiso saber qué ocurría, si era verdad que lo que le pasaba a él le pasaba también al chico del libro. Lo empezó a leer y sí, era cierto, todo lo que le pasaba a Carlos ocurría en el libro.

Más tarde llegó a una conclusión, tenía que acabarse el libro para que pudiera acabar ese horror. Siguió leyendo. El personaje del libro se encontró una linterna y a Carlos le pasó lo mismo, encontró una linterna, ahora al menos veía un poco mejor.

Después de acabar el párrafo, volvió a escuchar los pasos detrás de él y volvió a correr pensando: no mires atrás, no mires atrás, no mires atrás. Y eso hizo, no miró atrás.
Mientras corría tuvo la mala suerte de tropezar y caer haciendo que el libro cayera en un acantilado.

Carlos, muy asustado, bajó corriendo el acantilado de piedra en piedra porque si no acababa el libro se quedaría allí para siempre y él no quería eso, claro.

Al fin llegó abajo, cogió el libro rápidamente, se escondió y siguió leyendo.

Cuando ya casi estaba en el final, volvió a escuchar los pasos detrás y justo lo último que leyó era que el protagonista del libro, al escuchar los pasos, se dio la vuelta. Carlos, horrorizado, no quería darse la vuelta, pero el libro le obligaba y eso es lo que hizo.

Al darse la vuelta vio a un hombre bastante alto, delgado, con una boca enorme y ojos amarillos y hundidos, llevaba un abrigo negro que le cubría casi todo el cuerpo.

Carlos, muy asustado, echó a correr, pero esta vez el ser maligno no paraba de seguirle. El muchacho, mientras huía de él, leyó el último párrafo que le quedaba y al acabarlo… Salió una luz muy brillante del libro y, cuando el ser maligno estaba a punto de matarlo, Carlos pudo ver como el libro lo absorbía. Entonces respiró tranquilo.

El bosque empezó a desaparecer y volvió a aparecer su habitación. Él, muy feliz, fue corriendo a darle un abrazo a su madre.

FIN

Antonio Plata Yuste. 1º B

CUENTO FANTÁSTICO 1º ESO

tesoro

EL TESORO

¡Claro! -exclamó Abril- seguro que encontramos muchas riquezas en él.

Había una vez, dos niñas, Noa y Abril, muy aventureras que iban dando un paseo por el bosque. De repente, se encontraron con una serpiente guardando un tesoro. Las dos creyeron que era su imaginación, pero se fueron a casa corriendo. Noa,  cuando llegaron, dijo: -Vayamos en busca de ese tesoro, cogeremos el material necesario para matar a esa serpiente.

     Las dos muchachas cogieron un casco y una bici y se adentraron en el bosque. La serpiente las vio, y fue corriendo hacia Abril para morderla. Cuando estaba a punto de inyectarle el veneno con esos dientes afilados, Noa agarró un palo y la mató, pero los dientes de la serpiente cayeron en la pierna de la chica. Entonces Noa le dijo a su hermana llorando:

-Tranquila, te pondrás bien, y lo siento, solo quería ayudarte.

-No pasa nada, -respondió– tú ve a por el tesoro que seguro que no es nada.

     Noa se acercó y vio dentro del tesoro una pelota dorada, la cual brillaba con esplendor, y ponía dentro:

-“Te concederé el deseo que tú quieras, pero piénsalo bien, sólo te daré una oportunidad”.

-Lo que más quiero en el mundo es a mi hermana, pero le ha mordido la serpiente y ahora está muy mal, ¿podrías curarla?

     La pelota brillaba cada vez más, hasta que desapareció. Noa miró a su hermana y se fijó en que la herida y la serpiente ya no estaban.

      Las dos se iban contentas a casa, con su bici, agarradas de la mano y riéndose.

Pilar Sousa Pulido.

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